2009.02.19 “La razón no puede florecer sin esperanza ni la esperanza puede hablar sin la razón”. Ernst Bloch
“La razón no puede florecer sin esperanza ni la esperanza puede hablar sin la razón”. Ernst Bloch
Debemos a Ernst Bloch algunas de las más lúcidas formulaciones de lo que llamó Das Prinzip Hoffnung (El principio esperanza) y la distinción entre un sentido positivo, concreto, constructivo, crítico y abierto de utopía, frente a los utopismos, que impregnados de ficción y de ideología son a veces señuelos para hacer renunciar a los seres humanos a su presente en aras de un futuro que nunca llegará.
Por ello, en este Blog, en el que hemos hablado ya varias veces de la esperanza (y volveremos a hacerlo) es imprescindible acotarla con ese contrapunto sin el cual es un iluso espejismo: no puede florecer la esperanza sin razón. Pero, sobre todo, la razón sin esperanza es pura constatación huera y negativa. Ya sabemos con Pascal que el corazón tiene razones que la razón no entiende: son siempre razones de esperanza.







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Juana
Por desgracia, la razón muchas veces se queda acallada y sin florecer, por mucha esperanza que se deposite en ella… Pienso que depende del momento y lugar en el que se siembre esa semilla y los abonos que se le proporcionen.
19 Febrero 2009
amedel
Creo que tienes mucha razón (¡porque también tienes mucha esperanza!), y me permites matizar algo que creo que está implícito en la reflexión de Bloch: el hecho de que la razón no pueda florecer sin esperanza no quiere decir, ni mucho menos, que sólo la esperanza haga florecer la razón y sus proyectos… Esto sería iluso, propio de ese “utopismo” que no es utopía verdadera, del que habla Bloch. Es evidente que otras dimensiones, posibilidades, circunstancias, coyunturas son necesarias para que una verdadera razón florezca. Diríamos que la esperanza es condición necesaria, pero no suficiente, para un florecimiento de la razón entendida en la línea del raciovitalismo de Ortega (una razón al servicio de la vida), de la razón poética, creativa, de María Zambrano o de esa racionalidad propia del “pensamiento débil” (el pensamiento que se sabe pensamiento) por el que aboga Gianni Vattimo.
Me gusta también tu desarrollo de la metáfora del “florecer”: hay semillas de razón, de racionalidad verdadera, acogedora, benevolente, no impositiva, como hay semillas de esperanza, que han de sembrarse en el terreno y en el tiempo (kairós) adecuados, que han de abonarse, regarse y cultivar adecuadamente.
Y en este cuidado de la nueva racionalidad (que no sólo no excluye, sino que presupone la inteligencia emocional) y de esta nueva esperanza (con raíces y alas), hay una categoría muy hermosa del pensamiento clásico: la “cura”, el cuidado, la solicitud, la atención, la disponibilidad, la amabilidad en suma.
Tú sabes bien de todo ello porque estás cargada de razón generosa y llena de esperanzas. Y te agradezco tu colaboración y tu comentario.
19 Febrero 2009
Triana
No conocía a Ernst Bloch, que con su juego de palabras nos hace que veamos algo tan sencillo,que únicamente tenemos que darle su valor trasmisor. Practiquemos la razón, practiquemos la esperanza.
19 Febrero 2009
amedel
Me encanta que una de las utilidades de este Blog sea dar a conocer a pensadores, escritores, creadores en suma, que están en línea con mi idea “Gaudium essendi”: un análisis realista y lúcido del mundo en el que vivimos, y con los pies en la tierra, sin renunciar al cambio, a la transformación: a hacernos mejores y contribuir a que nuestro mundo sea mejor… Y todo ello desde el gozo, la alegría de ser y vivir con generosidad y apertura una vida compartida.
Y para ello, las ideas más hermosas son las más sencillas: al poner juntas razón y esperanza, se le quita al concepto de razón sus aristas más intelectualistas y pesimistas, y se le quita a la noción de esperanza ciertos rasgos ilusos que no sólo no contribuyen a la transformación, sino que la dificultan.
¡Me encanta que desde la otra orilla del Guadalquivir, desde Triana, nos lleguen reflexiones tan estimulantes…
19 Febrero 2009
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