
“Una no nace mujer, se hace”
“No se nace mujer: se llega una a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino”. Simone de Beauvoir
Afortunadamente, la frase de Simone de Beauvoir, que sigue conservando toda su vigencia en la primera parte, no es ya del todo cierta en la segunda, al menos en algunos países del planeta.
Debemos a la buena crítica feminista la denuncia del carácter abstracto y descarnado de las construcciones ideológicas masculinas: no existe “el hombre” ni “la mujer”, sino hombres y mujeres concretos condicionados por muy diversas circunstancias de vida y, muy especialmente, por los imaginarios sociales dominantes en su marco cultural.
No. No somos esencias inamovibles. Somos existencias que nos desplegamos en condiciones concretas. Ninguno viene definido ni por su sexo, ni por su raza, ni por su extracción social. Podemos y debemos cambiar. Y, concretamente, las mujeres, comienzan en la actualidad a ser las verdaderas artífices de su propio destino, sin dependencias, sin supeditaciones a modelos previos: ni machos, ni castrados… Y gracias a ello van permitiendo también una nueva percepción distinta de los hombres (varones) y de la misma realidad humana.
Una mujer se hace. Un hombre se hace. Y pueden construirse una y otro a partir de su propia libertad y contra los esquemas y prejuicios deformantes de las sociedades que nos asignan un lugar incluso antes de haber nacido.
En la actualidad el reto más importante de las mujeres no es sólo alcanzar los lugares y espacios sociales (incluidos los del poder en todas sus formas y escalas), sino hacerlo como mujeres, desde su propia realidad, desde sus propias virtualidades, y no imitando ni asumiendo los valores androcéntricos dominantes hasta ahora, que no sólo han sido terribles con las mujeres, sino también profundamente empobrecedores de la realidad de los hombres, en cuyo núcleo late también ese arquetipo “ánima” desde el que participamos de lo femenino, como la mujer participa de lo masculino desde su arquetipo “animus”, como afirmaba Jung.
En toda esta dinámica, resulta fundamental una nueva manera de entender la educación, no sólo como transmisión de conocimientos, sino como asimilación crítica de valores, habilidades y pautas de conducta para vivir como ciudadanas y ciudadanos libres en sociedad.
Simone de Beauvoir, Sartre y Che Guevara (1960)
Otras citas de Simone de Beauvoir:
“El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres.”
“En cierto sentido, el misterio de la encarnación se repite en cada mujer; todo niño que nace es un dios que se hace hombre.”
“En sí, la homosexualidad está tan limitada como la heterosexualidad: lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación.”
“Encanto es lo que tienen algunos hasta que empiezan a creérselo.”
“Es absolutamente imposible encarar problema humano alguno con una mente carente de prejuicios.”
“Es lícito violar una cultura, pero a condición de hacerle un hijo.”
“La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad.”
“Las personas felices no tienen historia.”
“Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra.”
“Me parecía que la tierra no hubiera sido habitable si no hubiese tenido a nadie a quien admirar. “
“No hay muerte natural: nada de lo que sucede al hombre es natural puesto que su sola presencia pone en cuestión al mundo. La muerte es un accidente, y aún si los hombres la conocen y la aceptan, es una violencia indebida.”
“¿Qué es un adulto? Un niño inflado por la edad.”