Sobre Periodismo y Literatura en Francisco Ayala0 comentarios / ¡comenta!

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Francisco Ayala y Manuel Ángel Vázquez Medel

El próximo martes 28 de julio, en el Curso Andalucía-Caribe: cuatro miradas de la Universidad de Málaga, que dirige el Decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Juan Antonio García Galindo y Madeline Cámara, Associate Professor of Latin American Literature,  University of South Florida, Tampa, USA, el catedrático de la Universidad de Sevilla, Manuel Ángel Vázquez Medel, ofrecerá una conferencia sobre Periodismo y Literatura en las “novelas-caribes” de Francisco Ayala.

HOMENAJE DE LA ACADEMIA DE BUENAS LETRAS DE GRANADA A D. EMILIO OROZCO0 comentarios / ¡comenta!

 


EMILIO OROZCO DÍAZ 
(1909-1987)

Granada ha dado muchos nombres ilustres a la historia de nuestro país. Pero contados son los casos de quienes llegaron a alcanzar renombre nacional e internacional, sin moverse de su propia ciudad y desarrollando en ella, básicamente, toda su labor creadora. Excepcional en ese contexto es la figura de Emilio Orozco Díaz, presente en el recuerdo de quienes lo conocieron.

Nacido en 1909, cuando ingresa en el Instituto ya tiene definidos los campos que con el tiempo centrarán su aportación intelectual: la Literatura y el Arte. Simultanéa sus estudios con las clases de la Escuela de Artes y Oficios, donde se introduce en la técnica del dibujo. Algo más tarde será la carrera de Letras. Ella reafirma su vocación de crítico y de docente de la Literatura. En las aulas del Instituto primero, en las de la Universidad más tarde. Paralelamente toma forma su propia obra escrita, en libros y estudios que son de referencia imprescindible.

Dentro y fuera de Granada, el respeto alcanzado en el mundo intelectual y científico es el exponente más claro de una labor bien hecha a lo largo de toda su vida.

A sus viajes por España y el extranjero -Italia, sobre todo- hay que unir un amplio abanico de iniciativas que siguen constituyendo una parte importante de nuestro legado cultural en un pasado no tan lejano. Hombre dialogante, con un profundo sentido ético y moral. Identificado plenamente con su ciudad, en ella moría en 1987.

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Hoy la Academia de Buenas Letras de Granada, Presidida por el Catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada Antonio Sánchez Trigueros, tributa un merecido Homenaje a D. Emilio Orozco Díaz, con ocasión del centenario de su nacimiento, en el Paraninfo de la Facultad de Derecho, ante el que me he permitido enviar este mensaje, a través del Secretario de la Institución:

 

Queridos compañeros de la Academia:

Ante mi imposibilidad de participar en el Homenaje a D. Emilio Orozco, por mis compromisos académicos, deseo trasladaros mi más sincera y firme adhesión ante un Homenaje que creo de justicia.
Para quienes, como yo, nos iniciamos a los estudios filológicos en la década de los 70, la figura y el magisterio de D. Emilio fue fundamental en muy diferentes dimensiones: en primer lugar, por su capacidad de conectar, en una línea hoy muy valorada, pero entonces prácticamente desconocida, los estudios filológicos con otras aportaciones humanísticas y sociales, muy especialmente en la relación entre literatura y otras artes; también por mantener un adecuado equilibrio entre el conocimiento de planteamientos teóricos y metodológicos y su concreta aplicación en el análisis de textos y de hechos literarios; además, siempre dio muestras, con un rigor y una finura que sus escritos evidencian, de atender por igual la buena creación literaria, fuera del pasado (ahí están sus excepcionales aportaciones sobre manierismo y barroco), fuera contemporánea.
En un día tan señalado como el de hoy, en que Francisco Ayala cumple 103 años, es preciso recordar sus excelentes aportaciones al mejor conocimiento de “El jardín de las delicias”, en uno de los ensayos más clásicos sobre la obra de Ayala.
A quien fue maestro de maestros sólo cabe tributar nuestro testimonio de gratitud, e impulsar con nuestro trabajo la continuidad y vigencia de muchas de sus aportaciones.
Recibid mi más cordial abrazo,
Manuel Ángel Vázquez Medel

IMAGEN SUCESIVA DE FRANCISCO AYALA, por Manuel Ángel Vázquez Medel0 comentarios / ¡comenta!

IMAGEN SUCESIVA DE FRANCISCO AYALA

Manuel Ángel Vázquez Medel
Catedrático de Literatura Española (Literatura y Comunicación)
Universidad de Sevilla

Ciento tres años, sin duda, dan para mucho. Sobre todo para quien los vive, como Francisco Ayala, con coherencia y plenitud, dedicado siempre al ejercicio de la actividad intelectual y la escritura. Cada uno de nosotros nos forjamos en el crisol de nuestra época, y los cien años de existencia de nuestro escritor y pensador han sido de los más fascinantes y terribles de la historia: abre los ojos a la vida en la Granada (Andalucía) aún rural de comienzos del XX; forja su criterio y su carácter en plena Gran Guerra (I Guerra Mundial) entre su familia materna progresista y aliadófila y su familia paterna conservadora y germanófila, pero crece –sobre todo- al impulso de grandes incitaciones culturales; se ve trasplantado de su tierra natal aún adolescente al Madrid de los felices veinte, donde se inicia a la escritura y pronto vivirá la fascinante experiencia de las vanguardias; estudios de Derecho y Ciencias Políticas, beca para ampliar estudios en la Alemania en ebullición de los años previos al nazismo; Cátedra y dedicación, como Letrado, a las Cortes de la República; Guerra Civil; Exilio: Argentina (el Buenos Aires de Borges, Bioy Casares, Cortázar, Mallea, Francisco Romero, Silvina O’ Campo y tantos otros), Brasil (Río de Janeiro en el año final de la II Guerra Mundial, con dedicación exhaustiva a los estudios sociológicos), Puerto Rico (los años dorados de la Isla con el Rector Jaime Benítez en Río Piedras…), Estados Unidos (Chicago, Nueva York)… Y los diversos retornos desde los años sesenta hasta instalarse definitivamente en España tras su jubilación… Y los tardíos –pero justísimos-reconocimientos: Real Academia, Premio Nacional de Narrativa, Premio de las Letras Españolas, Premio Cervantes, Premio Príncipe de Asturias, Hijo Predilecto de Andalucía…

Ayala ha visto pasar la humanidad a la que pertenece del carro tirado por bestias a la nave espacial, de las sombras chinescas a las imágenes tridimensionales de síntesis, de la invención de la penicilina a la ingeniería genética, del pregón callejero a la consumación de la Aldea Global en Internet… Y siempre lo ha hecho –observador privilegiado- con interés y a la vez con mirada crítica y lúcida, no exenta de capacidad anticipadora, profética. También con el convencimiento profundo de que si, en la ciencia y en la tecnología, los avances humanos resultan innegables, en el ámbito de la ética, del comportamiento, de las pautas de conducta y de los valores esenciales, no hemos hecho demasiados progresos desde nuestros antepasados en las sabanas africanas. Y lo peor de todo, que no estamos a salvo de retroceder en cada recodo de la historia, que no podemos cortar la cizaña sin cercenar el trigo, y que hemos de aprender a vivir con nuestra parte oscura, individual y socialmente.

Hay quien dice que las líneas más vigentes del actual derecho constitucional están apuntadas en sus juveniles y sagaces estudios sobre libertad y democracia, en los años en que fue Catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Madrid y Letrado de las Cortes de la República.

Ayala comenzó muy joven en el periodismo: su proximidad a Ortega y Gasset le convirtió pronto en editorialista de ese diario mítico que fue El Sol. Y ha seguido cultivando el periodismo de opinión y cultura hasta la actualidad, con un papel fundamental en revistas desde Revista de Occidente hasta Realidad o La Torre. No podemos olvidar que hizo su ingreso en la Real Academia con una antológica conferencia titulada Retóricas del periodismo. Sus recopilaciones de artículos como Mi cuarto a espadas, Contra el poder y otros ensayos o En qué mundo vivimos, por sólo citar las últimas, le acreditan como uno de los grandes periodistas interpretativos del siglo XX en lengua española. Por ello las Asociaciones de la Prensa de Madrid y Granada le han concedido sus Medallas de Oro y le han nombrado Presidente de Honor.

Los investigadores que han trabajado sobre cine y medios de comunicación consideran su librito Indagación del cinema (1929) y sus numerosos ensayos posteriores sobre cine, radio y televisión, como el punto más alto de la reflexión sobre medios audiovisuales. Precisamente por ello fue investido como Doctor honoris causa en Comunicación por la Universidad de Sevilla y ha recibido el primer reconocimiento institucional del Consejo Audiovisual de Andalucía, que ha otorgado su nombre al más importante Premio de Investigación y Ensayo sobre Comunicación Audiovisual.

Los mejores sociólogos del mundo hispánico le consideran como uno de los padres de la sociología moderna en nuestro marco cultural: obras como su Tratado de Sociología –que tanta vigencia conserva aún- o Introducción a las Ciencias Sociales le valieron el reconocimiento como Doctor honoris causa en Ciencias Sociales y Políticas por la UNED. Y hay quien señala no sólo las coincidencias, sino incluso sus anticipos en relación con los mejores sociólogos de su tiempo, especialmente la Escuela de Frankfurt.

Los expertos en Traducción e Interpretación consideran a Ayala como un traductor de referencia desde el francés, el inglés, el alemán, el italiano, el portugués… Con autores de la talla de Thomas Mann, Rilke o Moravia, que algunos dicen suenan mejor en el español de Ayala que en su lengua original. Su Breve teoría de la traducción se considera como uno de los textos antológicos de las nuevas tendencias en el arte de llevar el significado de un idioma a otro. Y el nombre de Ayala marca uno de los más importantes Premios de Traducción de nuestro país, impulsado desde su Granada natal.

Desde que Antonio Sánchez Trigueros y Antonio Chicharro convocaran en Granada el año 1991 un gran Congreso Internacional sobre Francisco Ayala: Teórico y crítico literario está fuera de dudas que nuestro autor es un punto de referencia fundamental en el desarrollo de lo más vigente de las teorías de la literatura en el ámbito hispánico. Resulta difícil encontrar claves más precisas para interpretar el complejo fenómeno de la Literatura que las que Ayala nos ofrece en volúmenes como sus Los Ensayos. Teoría y Crítica Literarias de Aguilar o Las plumas del Fénix y El escritor en su siglo, en Alianza. Muy recientemente, el volumen La invención del Quijote. Indagaciones e invenciones cervantinas nos mostraba hasta qué punto ensayos escritos hace veinte, treinta, cuarenta años, parecen hoy más actuales que nunca. Ayala entendió como nadie –y sin necesidad de términos y conceptos ininteligibles- las aportaciones de la narratología. Y en sus escritos se anticipa a la nueva pragmática literaria, a la teoría de los polisistemas, a las actuales formulaciones de la hermenéutica.

Cuando hablamos de Ayala es preciso tener en cuenta que, pese la innegable continuidad de su personalidad, forjada muy tempranamente, su perfil se presenta de modo distinto no sólo según los diferentes sesgos de aproximación a su vida y a su obra, sino según los diferentes momentos objetivos de su existencia y según las distintas actividades en que se vio implicado. Pedro Laín Entralgo ha denominado a esa variabilidad “Vidas sucesivas y vidas complementarias”: “Llamo vidas sucesivas  a las etapas de la biografía de un hombre dotadas de cierta unidad interna y descriptivamente diferenciables entre sí; de tal manera que, sin mengua de la identidad de la persona en el tiempo, el tránsito de una vida sucesiva a otra lleva consigo cierto cambio cualitativo en el modo de ser (…) En cada una de sus vidas sucesivas, y con simultaneidad más o menos perceptible, el hombre es él mismo realizándose en un conjunto de vidas complementarias, vocacionalmente determinadas unas, porque la vocación de una persona puede no ser única, y social o profesionalmente condicionadas otras”.

Francisco Ayala es perfectamente consciente de las dos dimensiones básicas de su escritura. En las palabras preliminares de ese libro espléndido que es El escritor en su siglo afirma: “[...] Ha sido la mía una larga vida de escritor público, comenzada antes de cumplir los 17 años de mi edad y prolongada sin muchas pausas hasta la fecha de hoy. Durante ella he dirigido una atención constante hacia el desenvolvimiento de los acontecimientos en torno mío a la vez que procuraba expresar mi visión del mundo en obras de imaginación literaria. Así, mi labor escrita presenta dos grandes vertientes: por un lado, la del comentario encaminado a interpretar el curso de la historia donde me encuentro sumergido, y por el otro, las plasmación artística de mis intuiciones acerca de lo que pueda ser la realidad esencial. Esta última vertiente, específicamente literaria, contiene también un sector de tipo teórico-crítico que responde a mi actividad docente, pues la mayor parte de mi carrera profesional ha estado dedicada, como enseñante, a los estudios literarios. Con todo, no he de ocultar -y más de una vez lo he declarado— que es en la creación imaginaria donde creo hallarme en terreno más propio, y donde espero que mis esfuerzos creativos puedan alcanzar alguna perduración. Pero, en definitiva, el conjunto de lo producido y publicado por mí en direcciones diversas presenta una íntima trabazón y remite en último extremo a la individual personalidad del autor”.

Y así es, en efecto. El 29 de marzo de 1924 (trece días después de cumplir los 18 años) en el diario La Época publicaba Ayala su primer ensayo sobre la pintura de Romero de Torres. Estos días los diarios dan a la luz nuevas reflexiones de nuestro ya centenario autor.

Pero no olvidemos que de esta imagen sucesiva lo que nos ha quedar, por encima de todo, es su talla incomparable como narrador. Alguien que entronca con la gran narrativa del XIX y de comienzos del XX con sus dos juveniles novelas Tragicomedia de un hombre sin espíritu e Historia de un amanecer; que nos ofrece los mejores relatos de la vanguardia hispánica en sus libritos El boxeador y un ángel y cazador en el alba; que marca el único camino posible para la narrativa de posguerra en sus conjuntos de novelas ejemplares Los usurpadores y La cabeza del cordero; que ofrece sus frutos de madurez con sus dos grandes novelas sobre las miserias de la dictadura y las corruptelas de la democracia con Muertes de perro y El fondo del vaso… Y que tras los relatos de Historia de macacos y El rapto nos ofrece esa muestra culminante de la narrativa posmoderna que es El jardín de las delicias…

Desearía terminar esta personal invitación a la lectura de Francisco Ayala con las mismas palabras con que presentaba uno de sus más hermosos relatos: Tal es verdaderamente (y no la victoria de Kurutsetra) el Glorioso triunfo del príncipe Arjuna: aceptar su destino; actuar con ecuanimidad; buscar un orden pacífico y justo… superar los engaños de los sentidos, la avidez de placeres, el miedo al dolor… aceptar la muerte para vivir con dignidad y reconocer que sólo es invulnerable quien ya está muerto. Pero que, tal vez, en esa total extinción, en esa nada, se alcance la felicidad prometida del nirvana. Ayala es, por encima de toda consideración, un escritor ejemplar: un clásico, un modelo digno de imitación. La aceptación de sus circunstancias vitales, la sabia distancia que adopta ante una felicidad que sabe efímera y un dolor que proclama inevitable, la capacidad de indicarnos el camino desde nuestra situación histórica hacia la radical pregunta por el Ser (y hacerlo de manera tan hermosa)… su conformidad ante la fatalidad de la muerte le han hecho ya, de alguna manera, inmortal… En ello consiste el glorioso triunfo de Francisco Ayala.

AYALA: SIEMPRE HAY QUE MIRAR HACIA ADELANTE0 comentarios / ¡comenta!

 

Ayala: “Quiero estar en el mundo de hoy, no en el de hace 50 años”

El novelista cumple 103 años el lunes interesado por la tecnología y preocupado por la crisis

EFE – Madrid – 13/03/2009
Francisco Ayala está “realmente sorprendido de la bondad de la naturaleza” con él. El próximo lunes cumple 103 años y no le importaría cumplir muchos más; sus ganas de vivir lo mantienen atento a la actualidad, aunque “lo que está pasando es muy duro y desalentador”, y su interés por las nuevas tecnologías lo han llevado a tener una página propia en la popular red social Facebook.

“Procuro adaptarme a los avances, porque veo que mucha gente se niega a ello y se separa del mundo. Pero yo quiero estar en el mundo en el que los demás están hoy día, no en el que estuvieron hace treinta o cincuenta años”, afirma el escritor granadino en una entrevista con Efe, en la que habla de su inminente cumpleaños y confiesa su secreto para hacerse querer y respetar: “no tratar de imponer nada. Vivir y dejar vivir”.

En su casa de Madrid y acompañado por su esposa, Carolyn Richmond de Ayala -”ella es mi vida; si ella desaparece, desaparezco yo”, asegura- , el escritor se muestra tan amable y lúcido como siempre, por mucho que él se empeñe en decir que está “algo duro de oído y de inteligencia”, aunque hace “lo posible por retenerla”.

“Tomar las cosas como vengan”
Conoce bien los secretos de la longevidad, y una “buena receta” para vivir es “tomar las cosas como vengan”. Con ese espíritu afronta su cumpleaños y el homenaje que la Biblioteca Nacional le ha organizado para el lunes, que estará presidido por el ministro de Cultura, César Antonio Molina. Durante el homenaje se presentará una edición conmemorativa de la novela corta de este escritor y académico Glorioso triunfo del Príncipe Arjona, publicada por primera vez en 1980 y que ahora llega con ilustraciones de Juan Vida.

Pero Ayala es una caja de sorpresas, y no sólo por su capacidad para sumar años a su ya larga e intensa existencia. Autor de una amplia obra narrativa que lo han convertido en uno de los intelectuales españoles más importantes del siglo XX, el escritor ha aceptado la propuesta que le ha hecho la Biblioteca Nacional de contar con una página propia en Facebook, ese club social en el que hay numerosos fans de esta institución.

Devoto de la tecnología
El autor de El jardín de las delicias está “un poco intimidado” con la iniciativa, pero siempre se ha llevado bien con las nuevas tecnologías y ahora no iba a ser menos. Su artículo Mi ordenador y yo, de 1985 y en el que decía que “ningún escritor que se precie debe usar otro instrumento de trabajo que la última máquina producida por la industria electrónica”, está colgado en Facebook, junto a otros materiales relacionados con su trayectoria.

Desde hace unos años es el presidente del Patronato de la Biblioteca Nacional, pero hubo un tiempo en que este templo de los libros fue su “primer hogar intelectual”, cuando, “de muchachito”, se vino a vivir a Madrid. “Entonces no iba nadie, no había prisas; había una especie de confianza general”, recuerda ilusionado.

“Lo que está pasando es desalentador”
Sigue conservando el brillo en los ojos que ha tenido siempre, aunque él dice que ese brillo “es engañoso” porque ha perdido mucha vista. Es su mujer la que le lee la prensa y lo mantiene informado de la crisis financiera y de cuanto sucede en el mundo. “Ahora lo que está pasando es muy duro y desalentador. Todo ha bajado a un nivel ínfimo y no me parece que sea agradable el ambiente humano de estas fechas”, opina.

El autor de Muertes de perro, Los Usurpadores y La cabeza del cordero está pendiente de la actualidad nacional, si bien prefiere no hablar de política para que no digan que “son cosas de viejo”. Pero sí elogia la actuación de dos políticos que, a su juicio, deberían continuar en el Gobierno: María Teresa Fernández de la Vega y César Antonio Molina. Y habla sin pelos en la lengua.

La vicepresidenta primera del Gobierno “es una persona de una intelectualidad extraordinaria y de una gran capacidad de adaptación”, y ha sabido superar “las peores jugarretas”. “Han pretendido quitarla de en medio sencillamente quienes más interesados tenían que estar en mantenerla, porque es el soporte, la piedra básica del edificio”, afirma con rotundidad.

Ayala es amigo de Molina “desde hace mucho tiempo” y asegura que “es un magnífico ministro de Cultura”, que se toma la cultura en sentido amplio y profundo”. Ha llevado “la cultura española y en español por todo el mundo”.Este gran escritor, merecedor de premios como el Cervantes o elPríncipe de Asturias, asegura que “uno tiene que hacerse solidario con la vida que ha vivido, pero no puede asumirla como propia, sino como un espectáculo al que se asoma”. “Lo vivido ahí está, y ¡adelante con lo mío!”.

2009.03.16 “La firme promesa de un mundo mejor (…) no podría ser la de la utópica felicidad universal (…), pero sí la de una existencia humana provista de sentido y orientada hacia el cumplimiento de valores razonables (…)”. Francisco Ayala0 comentarios / ¡comenta!

“La firme promesa de un mundo mejor (…) no podría ser la de la utópica felicidad universal (…), pero sí la de una existencia humana provista de sentido y orientada hacia el cumplimiento de valores razonables (…)”. Francisco Ayala

Hoy queremos celebrar el 103 aniversario de Francisco Ayala con esta frase llena de sabiduría, de sensatez y de esperanza. Fue escrita en 1990 como prólogo para su libro El escritor en su siglo, que recoge algunos de sus mejores ensayos sobre literatura (especialmente novela), política, medios audiovisuales y sociedad.

En ese momento (recordemos la importancia en 1989 de la caída del muro de Berlín, el comienzo de la disolución de la Unión Soviética y lo que parecía el final de la Guerra fría) Ayala contempla el futuro con alguna esperanza, como Moisés que atisba una tierra prometida en la que no entrará… Lo que ni siquiera Ayala podría imaginar es que sobreviría (¡al menos 19 años!) ese momento en que ya había cumplido 84, y que los que parecían síntomas de esperanza se revelarían poco más de una década después en signos de confusión en un mundo convulso.

Con todo, creo que este texto de Ayala sigue teniendo toda su vigencia, incluso en ese final en el que aventura una sociedad que ni siquiera somos capaces de imaginar:

“Vuelve uno, pues, los ojos a su pasado haciendo alance de lo vivido en el prolongadísimo lapso que corre desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta estos últimos años cuando, aflojadas por fin las tensiones del poder político-militar, parecemos estar empezando a desprendernos del encorsetamiento impuesto por la compartida dominación rival entre las dos “superpotencias” que se tenían repartido el mundo, y se reciben con alivio esperanzador las señales de que éste vuelve a ponerse en movimiento buscando un nuevo orden. Se trata, como indicaba al comienzo, de la firme promesa de un mundo mejor, ya no para uno mismo, claro está, sino para as generaciones que todavía son jóvenes y para las venideras, promesa que no podría ser la de la utópica felicidad universal soñada por progresistas de toda laya, pero sí la de una existencia humana provista de sentido y orientada hacia el cumplimiento de valores razonablesen una sociedad cuyos rasgos particulares son todavía difíciles de anticipar, pero que sin duda se parecerá muy poco a aquella en que hemos vivido hasta el presente”.

FRANCISCO AYALA CUMPLE EL 16 DE MARZO 103 AÑOS. ENTREVISTA EN EL PAÍS CON JUAN CRUZ0 comentarios / ¡comenta!

Francisco Ayala: Nacimiento: 1906. Lugar:(Granada)

EL PAÍS. JUAN CRUZ: A FONDO

“Le doy a la patria un valor accidental; no es esencia, sino circunstancia” “La vida es una invención, y la literatura, memoria perfeccionada”Tiene sobre la mesa una botella de whisky, The Glenrothes, de malta. Él está “relativamente bien, ahora que todo es relativo”, y tiene 103 años, los cumple mañana. No pone ningún reparo para brindar a la una de la tarde con aquel whisky añoso. Luego nos llevarán él y su mujer, Carolyn Richmond, a un restaurante donde come media lubina. Durante las dos horas de almuerzo habrá consumido tres o cuatro vasos de buen vino. Celebra su cumpleaños Francisco Ayala, escritor español de todo el siglo XX, y ahora de nueve años del siglo XXI.

“La vida es una invención, y la literatura, memoria perfeccionada”

“Le doy a la patria un valor accidental: no es esencia, sino circunstancia”

“Cuando volví en 1960, España era un país deprimente, en blanco y negro”

“No aspiro a entenderlo, pero algo raro sucede con el capitalismo”

Se suele decir que cenaba dos manzanas y un whisky (“y ahora dos whiskys y una manzana”) y es sólo una metáfora de su amor duradero por la bebida escocesa. Lo que come ahora, de noche, es yogur, y se desayuna con miel. La miel, cree él, es su secreto. “Sin la miel a lo mejor no estaría tan bien como estoy. ¡Y con el whisky!”.

Da gusto estar con él; hubo un momento de nuestro encuentro en que ya se acabaron las fotografías e incluso las preguntas, y entonces él se dedicó a mirar a lo lejos, como si viniera de un gran cansancio. Entonces dijo:

-Así da gusto estar. La paz.

Aparte de la miel, y todo lo demás, lo que le mantiene excepcionalmente alerta es la memoria, y de su memoria quisimos hablar con él, en su comedor, rodeados de paredes blancas.

Pregunta. Así que 103 años y tan campante.

Respuesta. Bueno, con decir “estoy” ya está dicho todo. ¿Le parece poco? Estoy. Estoy así por la miel; he mejorado de un año a otro gracias a la miel.

P. Eso dice Carolyn.

R. ¡Ella lo cuenta todo! Pero ella es mi vida, literalmente. Y la miel: ¡ahora estoy como las abejas, fíjese toda la miel que he comido! Ahora bien, oigo mal, los tabiques no funcionan.

P. Pero funciona la memoria.

R. Ya no tanto. Yo tengo una memoria de segunda mano. Por ejemplo, usted empieza a contar, y yo me acuerdo en seguida de todo.

P. Por ejemplo, volvamos a Granada, después del exilio, en 1960. Así comienza usted Recuerdos y olvidos (Alianza Editorial), sus memorias.

R. Ah, ese momento. Había estado fuera toda una vida, y encontré recuerdos de tiempos remotos; lo que había no estaba antes, pero yo recordaba allí mi infancia, y veía todas las cosas de la infancia como si estuvieran allí presentes.

P. El primer momento de su exilio fue Argentina.

R. Si yo tuviera que decir recuerdos hermosos de mi vida estarían allí; Argentina es entrañable y propia.

P. Y allí hizo Realidad, una revista que intentó conciliar el exilio con el exilio interior…

R. La hice yo, pero quise que apareciera como responsable Francisco Romero, qué gran tipo. Él era un sevillano fantástico que convirtió su casa en un lugar andaluz en Buenos Aires. Él jamás dejó de ser de Sevilla.

P. Debe dejar una huella dolorosa dejar la patria de uno.

R. Cuando la tierra le expele a uno… Aunque allí nos acogieron con los brazos abiertos. Eso no me ha herido. Le doy a la patria un valor accidental, no es algo que afecte a la esencia de la persona, sino a su circunstancia.

P. Otro lugar de su memoria es Brasil, ese “país del futuro, y siempre lo será”, que decía Stefan Zweig…

R. Ja, ja; está bien traído. Brasil tiene lo suyo. Me encontré muy a gusto allí; allí me relacioné con muchísima gente. Por allí estaba Gabriela Mistral, la poeta chilena. Una vez bailé con ella la conga; ahí tuve, las manos sobre su cintura, fue lo más cerca que estuve de ella.

P. ¿Y qué se sentía?

R. ¿Con Gabriela Mistral? Nada, era una mujer antipatiquísima. ¡No pasó nada! Era muy farsante. Detestaba a su madre, que era una vasca severa y trabajadora, y le caía bien el padre, que era un chileno muy perdido… ¡No sé si alguien tuvo buena relación con ella alguna vez en el mundo!

P. Y después viene Nueva York…

[..."donde me conociste", dice Carolyn].

R. Ah, ¿te conocí allí? Ah, aquella escena que está en Recuerdos…, el incendio del pelo.

["Hablábamos, y una risa suya le hizo inclinar hacia atrás la cabeza... De pronto veo brotar una llama en su pelo. Su pelo se había prendido en una de las velas; y mi corazón ardía ya, desde ese momento mismo, con súbita violencia. Aquella muchacha era Carolyn Richmond"].

…Lo recuerdo, pero ahora tengo una memoria traidora, que inventa y miente.

P. Pero eso es la literatura.
R. La literatura es la vida y la vida es la literatura. La vida es una invención.

P. Y eso es la memoria.

R. La literatura es la memoria, pero perfeccionada… Ahora que lo saca, Nueva York es para mí un lugar extraño, ajeno a mi vida. Es el mundo más artificial que he conocido; me he sentido más tranquilo, más natural en otros sitios…

P. Antes de volver sostuvo con España una correspondencia periodística…

R. ["Rafael Conte le propuso que escribiera para Informaciones...", dice Carolyn]… Y qué iba a hacer, hice una serie de retratos de personajes que yo había conocido. Están en Recuerdos… Nunca tuve una relación muy íntima con nadie; siempre fui arisco… Nunca me he solidarizado a fondo con nadie.

P. Y volvió, en 1960. Fue cuando vio que este país tenía el color de las alas de mosca.

R. Era un país bastante soso, deprimente. Un país en blanco y negro. ¿Alegría al volver? No, no había ninguna alegría al retornar… La alegría es cuando esperas encontrar algo, y yo no esperaba encontrar nada que anhelara encontrar.

P. Y desde que le dieron el Cervantes, en 1991, no ha dejado usted de tener enfermedades…

R. Salgo de ellas, como se sale de los asaltos. Y aquí estoy otra vez… Fíjese mi cabeza [muestra la muesca de una operación], ¡ha sido un campo de batalla! Y siempre adelante.

P. Decía que este que le recibió era un país de color de ala de mosca. ¿Y ahora?

R. ["Ahora es en supertechnicolor", dice Carolyn]… Ella me interpreta, me hace decir las cosas que yo no quiero, ja, ja.

P. ¿Y no es verdad, no ve usted así ahora este país?

R. Sí, claro que sí. Y dígalo otra vez. Carolina es mi vida, ¡pero literalmente!

P. Don Francisco, malos tiempos ahora.

R. Parece. La economía está fatal. No entiendo nada, ni aspiro a entender nada. Pero se ve, algo raro sucede con el capitalismo. ¿No lo ve usted así?

Sobre Manuel Ángel Vázquez Medel
Blog sobre Estudios Culturales, Creatividad y Comunicación. Un ámbito multidisciplinar para la buena literatura, el pensamiento crítico y el altermundialismo, en el marco de la Teoría del Emplazamiento. Os invitamos, desde aquí, a la red "Gaudium essendi: El gozo de ser". Una red para transformar nuestro mundo: http://gaudium.ning.com/ Para impulsar nuevas formas de pensar, nuevas formas de sentir y nuevas formas de actuar para una nueva humanidad planetaria.
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