BENEDETTI, VIVO EN SU PALABRA SOLIDARIA2 comentarios / ¡comenta!

mariobenedetti

 

Ha muerto Mario Benedetti.

El día 17 de mayo de 2009, poco después de las 18:00h, Benedetti ha fallecido en su casa de Montevideo, a los 88 años de edad. El Palacio Legislativo ha sido designado como el sitio de su velatorio. En el marco de este hecho, el gobierno uruguayo ha decretado duelo nacional y ha dispuesto que su velatorio se realice con honores patrios en el “Salón de los Pasos Perdidos” del Palacio Legislativo desde las 12H00 GMT del lunes 18 de mayo.

Afortunadamente ya habíamos traído a nuestro Blog, en el humilde homenaje de la cita, su palabra iluminadora: “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”.

Hoy sólo nos queda lamentar la desaparición de un gran ser humano, de un gran creador solidario y siempre atento a las necesidades de los más débiles. Una de las voces de quienes no tienen voz. Por ello, el mejor homenaje que podemos hacerle es leer su obra y proseguir su causa: por la justicia, por la igualdad, por la libertad, por la fraternidad. Que de su voz callada surjan mil voces. Y que su conciencia alerta siga iluminando el difícil camino de una humanidad que sólo merece este nombre gracias a seres humanos como Mario Benedetti.

Aquí su voz recitando varios hermosos poemas: “No te salves”, “Táctica y estrategia”, “Hagamos un trato” y recomendaciones de lecturas.

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No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
            no te salves
no te llenes de calma

no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
            pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
            entonces
no te quedes conmigo

Benedetti siempre creyó en la suficiencia de lo humano, al menos en el reino de este mundo, pero estaba abierto al ansia de absoluto que late en todo ser humano: ”Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda”.

Ofrecemos un fragmento estremecedor del documental de Ricardo Casas, “Palabras verdaderas”, en el que Daniel Viglietti y Mario Benedetti interpretan “Desaparecidos”, y luego Benedetti recita “El olvido está lleno de memoria”:

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Una hermosa interpretación visual del poema “Te quiero”.

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Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos 

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro 

Tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía 

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos 

Y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero 

Y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola 

Te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso 

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho mas que dos.

Serrat canta “Una mujer desnuda” de Benedetti:

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Benedetti recita “Si Dios fuera mujer”:

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2009.04.21 “Es justicia, no caridad, lo que está deseando el mundo”. Mary Shelley1 comentario / ¡comenta!

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“Es justicia, no caridad, lo que está deseando el mundo”. Mary Shelley

La frase de hoy, escrita hace un par de siglos por una de las mujeres más inteligentes y progresistas de su tiempo, Mary Shelley, conocida por su creación del monstruo del doctor Frankenstein, sigue teniendo toda su vigencia, pero merece un comentario crítico.

Por un lado, hoy, como entonces, resulta inadmisible que se intenten paliar con una caridad mal entendida males, dolores, enfermedades, hambres, que son consecuencias de la injusta organización del planeta en el que vivimos. Por tanto, hay que reclamar y proclamar la necesidad de justicia solidaria, de atención solícita a las necesidades de todos los seres humanos del planeta. Quien recibe lo que le corresponde según sus derechos, no precisa de “atención caritativa”. En este contexto se entiende bien la frase.

Ahora bien: no estamos ya en tiempos de planteamientos maniqueos, dualistas o alternativos: se puede exigir justicia y también caridad, amor, en nuestras soluciones al lacerado planeta en que vivimos. Justicia y caridad, entendida desde el nuevo humanismo del siglo XXI: amor incondicionado por otros seres humanos, más allá de sus concretas circunstancias; y, además, amor, por exigencia e imperativo ético (incluso ontológico) pero a la vez como acto de gratuidad, de alteridad positiva y empática con nuestros semejantes. Desde luego, nada de la “caridad” de quienes ofrecen migajas por no reconocer a los demás sus derechos, y además se sienten “buenos” y “justificados” por practicar ese tipo de caridad…

Tampoco podemos esperar a que se solucionen los problemas de las injusticias para atender a nuestros semejantes, y por ello habrá que actuar con firmeza desde el principio de justicia y desde la asistencia amorosa, caritativa, a los otros. No como paliativo, sino como respuesta inmediata que alivia la necesidad ajena, pero no nos exime de la exigencia imperativa de justicia y de igualdad.

__________________

Mary Wollstonecraft Godwin nació en Londres, el 30 de agosto de 1797. Conocida como Mary Shelley, fue dramaturga, ensayista, novelista y biógrafa. Mary, única hija del filósofo político William Godwin y la filósofa feminista Mary Wollstonecraft, quedo huérfana de madre, siendo criada por su padre y su hermanastra. 

Mary Shelley creció y se educó en un ambiente intelectual y progresista que marcó fuertemente su personalidad. En 1814 conoció al joven poeta Percy Bysshe Shelley, seguidor político de su padre, y dos meses más tarde huyeron a Francia. Tiempo más tarde, tras la muerte por suicidio de la primera esposa de Percy Bysshe en diciembre de 1816, la pareja se casa. El matrimonio que duró 8 años, vagó por distintos países, dedicando su tiempo a escribir, leer y frecuentar a los intelectuales. 

En 1818 publicó la primera y más famosa de sus obras, la novela Frankenstein, o El moderno Prometeo, que se convirtió en un éxito de crítica y público. De los cuatro hijos que tuvo con Percy Bysshe, sólo sobrevivió su cuarto hijo, Percy Florence, nacido en 1819. Tres años más tarde, en 1822, su esposo se ahogó al hundirse el velero en el que navegaba, durante una tormenta en la Bahía de La Spezia (Italia). Mary Shelley regresó a Inglaterra y se dedicó a criar a su hijo y a su carrera profesional, además de difundir la obra de su difunto esposo. En 1826 publica El último hombre, considerada la mejor de sus obras. La obra de Mary Shelley se centró en el papel de la familia en la sociedad y el rol de la mujer dentro de esa familia, alentando los valores morales y la compasión, comprensión y generosidad. La última década de su vida estuvo marcada por las distintas enfermedades que la debilitaron, hasta que un tumor cerebral acabó con su vida el 1 de febrero de 1851, a los 53 años. 

2009.04.15 “Especialízate en el arte de descubrir en todas y cada una de las personas el lado bueno con que cuentan; no hay nadie que sólo sea maldad”. Hélder Pessoa Cámara1 comentario / ¡comenta!

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“Especialízate en el arte de descubrir en todas y cada una de las personas el lado bueno con que cuentan; no hay nadie que sólo sea maldad”. Hélder Pessoa Cámara

Uno de los regalos impagables que la vida me hizo en mi primera juventud fue que cayera en mis manos el libro Espiral de violencia de Hélder Cámara. Cuando comenzaba a forjarme un criterio propio sobre la realidad, no sólo basado en los libros, sino también en mi experiencia con el mundo de la marginalidad en la Barriada de Navidad de Huelva, Hélder Cámara, Gandhi y Luther King fueron para mí impulsos hacia la lucha por la justicia, pero sin devolver violencia por violencia, quebrando la espiral de violencia que nuestro mundo alimenta constantemente.

Por ello, hoy, al traer aquí esta hermosa frase, lo hago como tributo a un hombre bueno, nada maniqueo, que era capaz de ver un destello de bondad en todo y en todos. Y que tampoco se planteó la falsa alternativa entre caridad y justicia, ya que ambas se requieren mutuamente. Así, manifestaba: ”Si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy un comunista”. Pero a Hélder Cámara nunca le importó los marbetes con que algunos querían descalificar una visión liberadora del cristianismo y comprometida con los más pobres, con los más débiles.

La de hoy es una buena lección: ni el bien ni el mal existen en estado puro. Las luces tienen también sombras, y entre la cizaña casi siempre podemos encontrar alguna espiga de trigo. Pero si actuamos dejando que la parte bondadosa de los demás se exprese, podemos impulsar una espiral no de violencia, sino de solidaridad y de bien.


 

2009.02.27 “La verdad, Pilatos, es estar del lado de los pobres”. Maxence Van der Meersch0 comentarios / ¡comenta!


“La verdad, Pilatos, es estar del lado de los pobres”. Maxence Van der Meersch

Esta impresionante frase del escritor Van der Meersch, tantas veces citada por Pedro Casaldáliga, se refiere al episodio del Evangelio de Juan en que Jesús comparece ante Pilatos:

“Entonces Pilatos entró otra vez al Pretorio, llamó a Jesús y le dijo: –¿Eres tú el rey de los judíos?
Jesús le respondió: –¿Preguntas tú esto de ti mismo, o porque otros te lo han dicho de mí?
Pilatos respondió: –¿Acaso soy yo judío? Tu propia nación y los principales sacerdotes te entregaron a mí. ¿Qué has hecho?
Contestó Jesús: –Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos. Ahora, pues, mi reino no es de aquí.
Entonces Pilatos le dijo: –¿Así que tú eres rey? Jesús respondió: –Tú dices que soy rey. Para esto yo he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad oye mi voz.
Le dijo Pilatos: –¿Qué es la verdad?
Habiendo dicho esto, salió de nuevo a los judíos y les dijo: –Yo no hallo ningún delito en él (Jn 18, 33-38).

Lo impresionante del interrogatorio es que se trata de la única ocasión en la que Jesús guarda silencio. No responde a la pregunta “¿Qué es la verdad?”.

Tal vez lo había hecho ya en numerosas ocasiones y no cupiera duda alguna: la verdad es amar; la verdad es ser el prójimo de quien yace maltrecho, como hizo el buen samaritano; la verdad es dar de comer al hambriento, de beber al sediento, vestir al desnudo, enseñar al que no sabe… Esa es la única verdad.

O, de manera contundente, estar del lado de los pobres, de quienes más necesitan nuestro apoyo. Por imperativo ético, por justicia… Y también por amor (no “por caridad”, en el sentido prostituido de la palabra de un catolicismo injusto, anticristiano, que siempre la reclama allí donde no hay justicia).
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Maxence Van der Meersch
Narrador francés, nacido en Roubaix (en el departamento de Nord) en 1907, y fallecido en Le Touquet-Paris-Plage (en el departamento de Pas de Calais) en 1951. Considerado como uno de los novelistas franceses más interesantes de mediados del siglo XX, dejó una espléndida obra narrativa que, traducida a varios idiomas, le reportó en su tiempo un merecido prestigio internacional como escritor valiente y realista, firmemente comprometido con los problemas sociales y políticos del momento. 

Su acusada vocación humanística, encauzada durante sus estudios primarios y secundarios en su ciudad natal y en Tourcoing, le condujeron en su juventud a las aulas universitarias de Lille, donde cursó estudios superiores de Derecho y Letras. Ya por aquellos años de estudiante había sentido la poderosa necesidad de dedicarse al cultivo de la creación literaria, en la que irrumpió firmemente con la novela titulada La maison dans la dune (La casa de la duna, 1932), un relato que enseguida llamó la atención de críticos y lectores e hizo concebir fundadas esperanzas en quienes asistían al nacimiento de este nuevo narrador. 

El joven Meersch no defraudó estas expectativas tras la presentación de su segunda novela, Invasion 14 (1934), un bello alegato pacifista que condenaba los horrores de la guerra a través de su plasmación en la ocupación alemana del suelo francés desplegada durante la I Guerra Mundial. 
Por aquel tiempo también apareció en las librerías la primera entrega de su famosa trilogía titulada “La fille pauvre” (“La hija pobre”), compuesta por las novelas Le péché du monde (El pecado del mundo, 1934), Le cœur pur (El corazón puro, 1948) y La compagne (La compañera, publicada de forma póstuma en 1955). 

Los grandes éxitos obtenidos por Maxence van der Meersch con todas estas novelas se ampliaron a escala universal con la publicación de sus dos obras más aplaudidas y traducidas, L´empreinte du Dieu (La huella de Dios, galardonada con el prestigioso premio Goncourt en su edición de 1936), y Corps et âmes (Cuerpos y almas, 1943).

Agit in lucem veritatem tempus2 comentarios / ¡comenta!

Fernando de Herrera

El poeta sevillano Fernando de Herrera, defensor de Andalucía frente al Condestable de Castilla y, tal vez por ello desaparecido en el más misterioso y absoluto silencio, tenía como lema “Agit in lucem veritatem tempus”, variante del adagio latino “Tempus ad lucem ducit veritatem”. Ambos vienen a decirnos que el tiempo conduce o saca la verdad a la luz. Aunque a veces sea muy tarde. Y aunque en ocasiones el daño realizado por los artífices de la mentira y el engaño sea irreparable.Sin embargo, hemos de mantenernos firmes en nuestra confianza en la justicia: en la justicia de la historia, que a todos pone en su lugar, tanto como en la justicia -que a veces brilla por su ausencia- de instituciones y tribunales; en la justicia poética -mucho mas transformadora- tanto o más que en la justicia política…Porque es bien cierto que solo la Verdad nos hace libres. 

Sobre Manuel Ángel Vázquez Medel
Blog sobre Estudios Culturales, Creatividad y Comunicación. Un ámbito multidisciplinar para la buena literatura, el pensamiento crítico y el altermundialismo, en el marco de la Teoría del Emplazamiento. Os invitamos, desde aquí, a la red "Gaudium essendi: El gozo de ser". Una red para transformar nuestro mundo: http://gaudium.ning.com/ Para impulsar nuevas formas de pensar, nuevas formas de sentir y nuevas formas de actuar para una nueva humanidad planetaria.
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