CONOZCA LAS NOTICIAS DE FCOM

Actualidad

Carlos Sáenz-Torralba defiende su tesis sobre la comunicación digital de la Iglesia en Andalucía

10/10/2026
- El joven sevillano analiza el estado de la comunicación en la Iglesia católica andaluza en su tesis doctoral, defendida el pasado 9 de octubre, en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, y dirigida por los docentes Gloria Jiménez Marín y Rodrigo Elías Zambrano.
El doctorando acompañado de los miembros del tribunal y sus directores

La Iglesia católica en Andalucía se encuentra inmersa en una “transición digital incompleta”. A pesar de la adopción masiva de canales y redes sociales por parte de diócesis, parroquias, hermandades y organizaciones eclesiales, la comunicación digital andaluza padece una acusada falta de profesionalización, escasez de estrategia y un déficit de interacción dialógica con los públicos, especialmente con las generaciones jóvenes. Esta es una de las principales conclusiones de la tesis doctoral titulada ‘Tendencias de comunicación institucional en entornos digitales de la Iglesia católica en Andalucía’, defendida ayer en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, por Carlos Sáenz-Torralba en el marco del Programa de Doctorado Interuniversitario en Comunicación por las Universidades de Cádiz, Huelva, Málaga y Sevilla.

Expertos internacionales en la materia han valorado el trabajo como una investigación de notable originalidad y relevancia tanto académica como institucional, al colmar un vacío significativo en los estudios sobre comunicación institucional religiosa en el contexto español y al generar conocimiento directamente transferible a las instituciones estudiadas.

Falta de profesionalización y estrategia digital de la Iglesia andaluza

La investigación, que combina entrevistas en profundidad a delegados diocesanos y expertos, un cuestionario cuantitativo a 215 entidades eclesiales y un análisis empírico de sus sitios web y redes sociales, dibuja un ecosistema marcadamente heterogéneo.

Por un lado, archidiócesis como Sevilla y Granada, o diócesis como Córdoba y Málaga, cuentan con equipos de entre tres y cinco profesionales dedicados, sistemas sofisticados de planificación editorial y dinámicas editoriales desarrolladas. Por otro lado, la realidad de diócesis como Asidonia-Jerez o Huelva y la de la inmensa mayoría de las parroquias y entidades de base se caracteriza por la existencia de una sola persona o por la dependencia directa de voluntariado no cualificado.

El estudio revela que el 35,3% de los responsables de comunicación es sacerdote que asumen esta función de forma adicional a sus responsabilidades pastorales, y el 28,4% es laico voluntario sin remuneración ni formación específica. Conjuntamente, estos dos perfiles concentran el 63,7% de los responsables de comunicación, lo que ilustra la dependencia estructural del voluntarismo que caracteriza a buena parte del ecosistema comunicativo eclesial.

La Iglesia andaluza está en redes, pero aún no logra conectar con los jóvenes

En palabras del nuevo doctor, se produce una “paradoja comunicativa de primer orden”: aunque las plataformas digitales están concebidas para el diálogo y la interacción, la Iglesia en Andalucía las utiliza principalmente como un megáfono unidireccional. “La Iglesia publica, pero raramente escucha. Y eso es una paradoja enorme en una institución cuya doctrina sobre la comunicación lleva décadas insistiendo en el diálogo, el encuentro y la escucha como dimensiones constitutivas de la comunicación auténtica”, señala Sáenz-Torralba.

En cuanto a los canales dominantes, Facebook lidera claramente la presencia de las entidades eclesiales, con un 91,2% de adopción, seguido de WhatsApp, presente en el 71,2% de los casos, e Instagram, utilizado por el 69,8%. En contraste, las redes orientadas a públicos más jóvenes, como TikTok, apenas alcanzan un 7% de adopción, lo que evidencia las dificultades del ecosistema eclesial para conectar con las generaciones más jóvenes en los espacios digitales donde estas construyen su identidad y sus comunidades de referencia.

Respecto a los contenidos, predominan de forma abrumadora las agendas de actividades y los avisos institucionales, presentes en el 81,4% de las publicaciones, mientras que los contenidos testimoniales, narrativos o de profundidad espiritual quedan relegados a un plano claramente marginal, sin superar en ningún caso el 6% de presencia. Como señala el investigador, "la comunicación digital eclesial andaluza está todavía demasiado centrada en decirle al mundo lo que hace la Iglesia, antes que en narrar por qué lo hace y qué transforma en la vida de las personas. El paso de informar eventos a contar historias es uno de los grandes retos pendientes".

En lo relativo a la adaptación y coherencia visual, solo el 22,3% de las entidades adapta sus contenidos al formato y al estilo específico de cada red social, y únicamente el 27,4% mantiene una línea visual homogénea a lo largo de sus publicaciones.

Finalmente, en cuanto a la falta de feedback, si bien el 76,3% de las entidades mantiene regularidad en sus publicaciones, tan solo un 3,7% responde de manera activa a los comentarios y mensajes de los usuarios. A esto se suma que un 38,1% reconoce no evaluar en absoluto el impacto de sus publicaciones.

Hoja de ruta para el futuro

Para dar respuesta a estas carencias estructurales, la tesis doctoral propone un paquete de recomendaciones organizadas en cuatro niveles:

En el nivel estructural, se propone la creación de un Plan Regional de Comunicación Eclesial para Andalucía, coordinado a través de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR), que establezca criterios comunes de calidad, recursos compartidos y mecanismos de coordinación entre las distintas diócesis y entidades, así como un observatorio permanente de comunicación eclesial.

En el nivel formativo, se plantea la incorporación reglada de asignaturas de comunicación digital e inteligencia artificial a los programas de los seminarios andaluces, junto con el desarrollo de programas de formación continua dirigidos a responsables laicos y sacerdotes.

En el nivel estratégico, se apunta hacia un giro que implique la adopción generalizada de calendarios editoriales, el uso de herramientas de analítica digital y la transición desde la mera información de actos hacia una comunicación más testimonial, narrativa y participativa, todo ello acompañado de la consiguiente profesionalización de las páginas web.

En el nivel cultural se encuentra la propuesta más profunda y exigente de toda la investigación: la coherencia entre el mensaje que la Iglesia proclama y las prácticas comunicativas que efectivamente despliega, junto con el reconocimiento institucional del laicado como agente comunicativo clave. Como concluye el ya doctor Sáenz-Torralba, "una Iglesia que predica el encuentro pero no responde a sus seguidores, que anuncia la cercanía pero comunica solo para los ya convencidos, genera una disonancia que ninguna estrategia técnica puede compensar. La transformación comunicativa más necesaria no es tecnológica sino ética".